Sostenibilidad

¿Una certificación ambiental hace sostenible un edificio?

En los últimos años, las certificaciones ambientales como LEED, BREEAM o VERDE se han consolidado como herramientas clave para evaluar la sostenibilidad de los edificios. Cada vez más proyectos las incorporan como garantía de calidad ambiental. Pero cabe hacerse una pregunta fundamental: ¿un edificio certificado es necesariamente un edificio sostenible?

La respuesta corta es no. Aunque las certificaciones contribuyen claramente a mejorar el desempeño ambiental, no son, por sí mismas, una garantía absoluta de sostenibilidad.

Estas metodologías han sido diseñadas para minimizar impactos ambientales, optimizar el uso de recursos y mejorar la salud y el bienestar de los usuarios. Evalúan aspectos como la eficiencia energética, el consumo de agua, la gestión de residuos, la calidad del aire interior o el confort. En este sentido, su aportación es indiscutible: ayudan a introducir criterios objetivos y a elevar el estándar del sector.

Sin embargo, la sostenibilidad de un edificio es un concepto más amplio. Un edificio verdaderamente sostenible es aquel que, a lo largo de todo su ciclo de vida, minimiza su impacto ambiental, maximiza la eficiencia en el uso de recursos y contribuye positivamente al bienestar de las personas. Y aquí es donde entra un elemento clave que ha ganado protagonismo en los últimos años: la descarbonización de los materiales.

El peso creciente de los materiales

Tradicionalmente, la atención se ha centrado en el consumo energético durante la fase de uso del edificio. Sin embargo, a medida que avanzamos hacia edificios cada vez más eficientes —e incluso de consumo casi nulo—, las emisiones asociadas a los materiales adquieren un peso mucho mayor.

El carbono embebido, es decir, las emisiones derivadas de la extracción de materias primas, fabricación, transporte, construcción y fin de vida de los productos, puede llegar a representar una parte muy significativa del impacto total del edificio. En muchos casos, estas emisiones se producen incluso antes de que el edificio entre en funcionamiento.

Por ello, un edificio con una excelente calificación energética y una certificación ambiental elevada no es necesariamente un edificio descarbonizado.

Certificación y descarbonización: dos caminos que convergen

El sector está evolucionando rápidamente. Tanto la regulación europea como iniciativas como Level(s) están impulsando un cambio hacia el análisis completo del ciclo de vida del edificio.

Conceptos como el Análisis de Ciclo de Vida (ACV), las Declaraciones Ambientales de Producto (DAP) o el establecimiento de límites al potencial de calentamiento global están empezando a integrarse en los marcos de evaluación. De hecho, en los próximos años el ACV será obligatorio para edificios nuevos en Europa.

Las certificaciones ambientales también están evolucionando en esta dirección, incorporando cada vez más criterios relacionados con el carbono embebido y el impacto de los materiales. Sin embargo, este cambio aún está en proceso.

El papel de los materiales… y de las soluciones

En este contexto, los materiales y soluciones constructivas juegan un papel decisivo. No se trata solo de reducir emisiones, sino de aportar rendimiento global al edificio: eficiencia energética, durabilidad, calidad del ambiente interior y circularidad.

Por ejemplo, soluciones como los sistemas de aislamiento térmico por el exterior (SATE) permiten mejorar significativamente la eficiencia energética del parque existente, reduciendo la demanda en uso. Al mismo tiempo, disponer de Declaraciones Ambientales de Producto (DAP) verificadas facilita la medición del impacto y la toma de decisiones basadas en datos en proyectos que buscan certificación ambiental.

Además, aspectos como las bajas emisiones de compuestos orgánicos volátiles (COV), la durabilidad de los materiales o la incorporación de materiales secundarios son cada vez más relevantes tanto para la sostenibilidad real del edificio como para su evaluación en los esquemas de certificación.

Hacia una visión completa de la sostenibilidad

El reto al que se enfrenta el sector de la edificación es claro: pasar de evaluar edificios eficientes en uso a diseñar edificios verdaderamente descarbonizados a lo largo de todo su ciclo de vida.

En este proceso, la certificación es una herramienta valiosa, pero no suficiente por sí sola. La sostenibilidad real exige ir más allá, incorporando el impacto de los materiales desde la fase de diseño y apostando por soluciones constructivas que den respuesta a los retos climáticos y sociales.

Porque la pregunta no es solo si un edificio está certificado, sino si está preparado para un futuro descarbonizado.